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  • Foto del escritorJuan Antonio Chavarria

EL PRIMER CAMINO DE COSTA RICA PARTE 3

Al día siguiente nos levantamos temprano, como de costumbre, y nos informaron que tendríamos un guía adicional porque querían mejorar la ruta original usando una nueva ruta. Conocimos al guía y ese día decidimos caminar aún más rápido que los días anteriores. Los primeros 4 km fueron en terreno plano y tardamos unos 40 minutos en completarlos.

En la comunidad de Navarro del Muñeco comenzó la verdadera aventura. Después de subir 1 km por un camino, nos topamos con una selva que se convertiría en mi etapa favorita del Camino. Era un hermoso bosque premontano y nuboso, pero el sendero no se había utilizado en mucho tiempo y tuvimos que abrirnos paso con machetes en algunas partes. aun recuerdo hacerle honor a mi apodo de oso, quitando ramas del camino quebrándolas a punta de fuerza y adrenalina.


Parecíamos una manada de lobos cambiando de líder de vez en cuando para poder descansar.


Una vez que salimos de la jungla, tuvimos que bajar mucho por un camino de lastre. Luego vino lo que yo llamo la Familia de Cuestas. Fue el día más difícil de toda la ruta para mí. Teníamos que subir más de 1400 metros de desnivel en 25 km, hasta Cerro Alto donde nos quedaríamos a 2100 msnm.


Al llegar, una hermosa cabaña nos esperaba con chimenea. Pusimos a secar nuestros zapatos junto al fuego, pero con cuidado de no derretir el Vulcanizado del Zapato. Sin más, nos fuimos a dormir.

Era 31 de diciembre y ese día tendríamos muchos kilómetros por recorrer. Nuestra meta oficial era Nápoles (como la ciudad italiana). Pasaríamos todo el día en las plantaciones de café de la Zona de Los Santos, lo cual era común para mí porque había nacido y crecido en un pueblo cafetalero.



Al crecer en pueblos cafetaleros aprendes que hay muchas cuestas por subir y bajar bajo el sol y el lastre. Don Marco nos llevó al inicio y la primera parte desde el Jardín fue bastante fácil, con unas vistas espectaculares. Además de ser nuestro primer día caminando en el Pacífico, bajamos hasta San Marcos y seguimos bajando, bajando y bajando hasta el Salado. Ahí nos dimos cuenta de una de mis leyes de montaña: todo lo que baja tiene que subir. Ese día nació una de las tradiciones que tengo del Camino, correr hasta lo más alto de la cuesta... (les contaré más sobre las tradiciones luego).


Finalmente llegamos a Nápoles y nos quedamos en una cabaña para todos. Algunos compañeros salieron a festejar con los vecinos el fin de año, pero yo preferí dormir para recobrar energía para la última parte de la aventura.




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